Si o no a la circunsición

By | 29 noviembre, 2015

La Circuncision

Tema polémico, este se pone de moda de cuando en cuando.

Como se sabe, la circunsición es la extirpación del prepucio, es decir, de la cubierta de piel suelta que cubre la cabeza del pene o glande. Se trata de una práctica muy antigua, conocida ya entre los primitivos, que se ligó en sus orígenes a los ritos de iniciación sexual, donde operaba como bautismo de la sangre, en la época de la pubertad.

Con la circunsición se suponía que el individuo pasaba a adquirir responsabilidades de adulto. Por eso, como recuerda Sirlin, en algunos pueblos la circunsición se acompaña de la imposición de un nuevo nombre que reemplaza al que el sujeto tuvo al nacer.

En otras culturas, la circunsición se relaciona con un posible cambio de almas y, en otras, se realiza como un acto purificador que elimina de la persona características que pertenecen al sexo opuesto, circuncidándose por igual, a cierta edad, a varones y mujeres.

Los judíos, practican la circunsición por razones religiosas, siguiendo el Antiguo Testamento, como símbolo de su eterna alianza con el creador. La operaci¢n se practica al octavo día del nacimiento y, según algunos autores, representaría una purificación de sentimientos.

Cabanes menciona la prepuciofagia en Madagascar, donde luego de la obligatoria circunsición del niño, el tío materno recibía el prepucio recién cortado en la palma de la mano y, mezclado a un huevo de gallina crudo, se lo comía.

En la actualidad, no se llega a esos extremos, pero el prepucio de las circunsiciones se utiliza para para la fabricación de interferón, una substancia con propiedades anticancerígenas de muy alto precio en el mercado internacional. Obviamente, Israel es uno de los principales proveedores de este producto.

Especialmente en este siglo, y a pesar de los avances de la medicina, la circunsición se ha seguido practicando en los infantes sin anestesia.

Antaño realizada con trozos de vidrio o tijeras esterilizadas, hoy ocupa dispositivos como el Gomco Clamp, el Plastibell u otros, que favorecen un corte rápido.

Frente a la circunsición las opiniones han estado divididas. La pregunta crucial es: ¿Sirve para algo?.

Muchos responden que sí y acostumbran a divulgar algunos de sus supuestos beneficios. Entre otros, que sería necesaria e higiénica, evitaría la difusión del cáncer uterino y ayudaría significativamente al desarrollo del pene.También, se sostiene que los hombres circuncisos son mejores amantes, puesto que tienen mayor control del acto sexual y de la eyaculaci¢n. Igualmente, se afirma que todas las encuestas sexológicas realizadas probarían que las mujeres, en mayoría, prefieren a los hombres circuncisos sobre los que no lo son. Empero, nada de esto parece corresponder a la realidad y lo que se ha dicho al respecto es poco claro.

La necesariedad higiénica de la circunsición es cuestionada por numerosos médicos que aseguran que el aseo cuidadoso la hace absolutamente inútil.

Con agua y jab¢n, se dice, los circunsisos y los no circunsisos están en igualdad de condiciones.

Que la circunsición evite el cáncer uterino es sólo una hipótesis de trabajo. Hace algunos años, ciertas investigaciones atribuyeron al esmegma, una secreci¢n lechosa que producen las glándulas del prepucio, el origen de este tipo de cáncer. Pero, como bien señala Isadore Rubin, “hasta ahora ni los estudios con animales ni los referentes a la circunsición, han sido concluyentes.”

En cuanto a que la operación contribuya al desarrollo peneano, nada lo confirma. Es más, entre los varones de mayores dimensiones genitales conocidas, los hay circunsisos y no circunsisos.

Tampoco se ha logrado probar que los circunsisos tengan mayor control eyaculatorio que los no circunsisos, ni que aquéllos son mejores amantes que estos, ni que las mujeres prefieren a unos u otros. Por el contrario, lo que se sabe, por encuestas confiables es que los dos grupos se equiparan en cada uno de esos aspectos. Además, contra la circunsición hay argumentos sólidos. Así, un sector significativo de la medicina considera que el prepucio cumple una funci¢n protectora del glande y sostiene:

  • Que es una operación inútil.
  • Que genera un violento trauma infantil a reflejarse en la vida adulta de los individuos en actitudes sexuales negativas.
  • Que implica una mutilación.
  • Que a menudo se practica descuidadamente provocando severos daños en el pene de los niños y graves infecciones, incrementando a la vez los riesgos de uretritis.
  • Que es una operación salvaje, ya que en muchos casos no emplea anestesia.
  • Que provoca insensibilidad, disminuyendo los niveles de respuesta sexual.

Por eso, y como reacción, en los Estados Unidos funcionan nacionalmente los Centros de Información sobre Circunsición que tienen como principal tarea luchar contra esta intervención quirúrgica, alegando que ella atenta contra los derechos humanos. Sus portavoces han dicho que “nada del cuerpo debería alterarse sin el consentimiento de la persona” y que “ni siquiera los perros son operados sin anestesia. Hace algunos años, esta organización desplegó una campaña bajo el lema Año del Niño Intacto, en la que se distribuyeron camisetas en que se leía: Salvemos el Prepucio.

A despecho de esas campañas, en la Unión Americana la circunsición es una de las operaciones más frecuentemente practicadas, calculándose un volumen de casi 2 millones anuales de niños sometidos a ella.

Recientemente algunos cirujanos plásticos estadounidenses han desarrollado operaciones de reconstrucción del prepucios para sujetos en los que la circunsición ha dejado huellas traumáticas. En otros países, los médicos no se han puesto de acuerdo. Existen los que abogan por la circunsición inmediata del recién nacido y los que la rechazan de plano.

Si bien a partir de la década de los 50’s, su práctica se extendió explosivamente, esa tendencia ha ido decreciendo. Al presente, la aceptación o rechazo a la circunsición es un problema que recae en los padres.De ellos depende la respuesta hamletiana: Circunsición o no circunsición: he allí el dilema.

 

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